Toda una cerdada

Ésta mañana en Córdoba una alumna me ha contado una anécdota que me ha recordado la sugestiva historia de los cerdos. ¿La conocen? Aquí la tienen…

Un directivo poseía una cabaña en las montañas. Cada sábado por la mañana conducía hasta su cabaña por un peligroso camino de curvas cerradas, abismos sin vallas protectoras y engañosos virajes. Pero no le molestaba el peligro, después de todo, tenía una un magnifico coche, era un excelente conductor, y conocía el camino como la palma de su mano.

Un sábado, al aproximarse a una de sus curvas favoritas, redujo la velocidad como siempre hacía, pero del otro lado de la curva apareció un coche fuera de control que estuvo a punto de caer por el abismo, pero en el último segundo, su conductor consiguió enderezar la dirección aunque siguió zigzagueando.

¡”Va a estrellarse contra mi”!, pensó. De modo que el directivo frenó en seco hasta detenerse. Mientras, el otro coche se abalanzó sobre él, y justo cuando estaba a punto de golpearlo -en el último momento- se desvió bruscamente hacia su carril. Al pasar junto a él, una mujer asomó su cabeza por la ventanilla y le gritó a todo pulmón:

“!!! Cerdo !!!”

“¿Qué?”, pensó él, “¿cómo se atreve a llamarme así?”. Estaba exasperado por el insulto que acababa de recibir, por lo que sin poderse contener gritó: “!!! Cerda !!!”, cuando ella ya había desaparecido de su vista.

“Yo iba por mi sitio, era ella quien venía de un lado a otro”, habló para sí el directivo. Luego comenzó a controlar su ira, sonrió y se sintió complacido por su pronta y aguda respuesta. “Le di su merecido”, pensó.

Acto seguido, pisó el acelerador a fondo… y se estrelló al intentar no chocar con un cerdo que había invadido la carretera.

Él pensó -es un decir- que la mujer le había insultado. Pero, ella en realidad realizó algo heroico. A pesar de estar a punto de perder la vida, intentó alertarlo del cerdo que se encontraba en el camino del otro lado de la curva.

El directivo había demostrado reflejos mecánicos al maniobrar con su coche para esquivar el golpe con el coche de ella. Pero si hubiera reaccionado mentalmente de una manera menos impulsiva, tal vez se hubiera preguntado qué pasaba realmente, al tiempo que por precaución habría reducido la velocidad y se habría librado del fatal accidente.

Durante los próximos años muchas personas y situaciones “vendrán dando vueltas en curvas cerradas”. Dependerá de usted descifrar la situación.

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