Estupidez humana (pt 1)

Sí, la estupidez humana. ¿Que gran tema, no? Recuerdo una peli de finales de los 90 de Lars von Trier que profundizaba y dramatizaba esa teoría de que todos llevamos a un imbécil dentro de nosotros. El director danés trataba el tema con su habitual mala baba y sentido provocador. Yo prefiero compartir con vosotros una anécdota de hace ya algunos años y que puede que haya contado alguna vez en clase.

Un caluroso día de junio impartía una jornada de formación para un grupo de directores de oficina de una entidad financiera. Mi clase estaba enmarcada dentro de un ambicioso programa que incluía una jornada mensual durante un año sobre diferentes temas que teóricamente podían ayudar a mejorar la eficacia de dichos directivos.

En el planning de la jornada tocaba comer en la cafetería de la escuela de negocios donde desarrollábamos la sesión. Al llegar a la cafetería me fijé en que habían dispuesto tres mesas redondas para nosotros; dos en el interior y otra en la terraza. En este tipo de distribuciones suelo esperar a que se sienten los alumnos para sentarme yo por si acaso ya tienen sus sitios “asignados.” Me toca una silla en una de las mesas interiores y empezamos a comer. En seguida en la conversación surge el tema de los “enchufados de la terraza.”

«Que morro tienen… como se nota de donde vienen… ya llevan tres meses comiendo en la terracita como marqueses… al menos desde la central podrían disimular un poco, ¿no?» Estos eran algunos de los comentarios de mis compañeros de mesa sobre el evidente privilegio que se había otorgado al selecto grupo de alumnos que llevaban desde abril comiendo en la terraza. Obviamente yo aproveché para preguntar por semejante injusticia y el resto de comensales me expuso con sobrada vehemencia y cierta frustración los diferentes motivos que ellos pensaban que habían llevado a que ese grupo fuera mimado de una manera tan indisimulada.

Poco antes de terminar de comer, de camino al servicio, mientras pasaba por la otra mesa de “desfavorecidos” escuché como hablaban sobre el mismo tema: “los enchufados de la terraza.

Finalizada la comida, me acerqué al camarero que nos había servido y le pregunté porqué una mesa comía en la terraza y las otra dos en el interior. «Ah! ¿Pero los de dentro también quieren comer fuera? Hace unos meses los de esa mesa me preguntaron si podían comer en la terraza y por eso se preparó la mesa fuera. Pero las otras dos no han preguntado nada y por eso las preparamos dentro. ¿Es que también quieren la mesa fuera para la próxima clase? Ponemos las tres fuera y punto, sin problema.» Yo le miraba con expresión divertida y obviamente le contesté… «No, los de “dentro” están encantados con sus mesas. Prefieren el aire acondicionado que pasar calor fuera.» … mientras pensaba… “que se jodan, haber preguntado.”

Por la tarde no pude resistirme y al final les conté lo sucedido a todos los alumnos. Uno de ellos incluso me contestó amargamente que el camarero les tendría que haber preguntado a todos si querían comer en la terraza. Y, a riesgo de que luego me fusilara en las encuestas -como efectivamente hizo-, yo le respondí: «Tío, eres muy tonto»

Amenizamos este post con Dr Explosion, irreductible trio asturiano que han llevado a la máxima esencia y con estimable enjundia su defensa de la estupidez humana.

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