Lovecats

Hace 3 sábados mi familia y yo fuimos a cenar a casa de Reme y Javi. Al entrar en su urbanización me paré a leer dos folios que estaban colgados en la zona habilitada para los mensajes a/entre los vecinos. Sí, es uno de mis hobbies cuando voy a otras urbanizaciones. Y quiero compartir con vosotros sendas misivas.

La primera estaba redactada en Times New Roman de tamaño 16 o 18. Y, acompañada de una foto de un lindo gatito, rezaba así: “Por favor, si este es tu gato asegúrate de mantenerlo en tu casa. Se cuela en la mía, no puedo dejar ni una ventana abierta. Aparece de momento por las escaleras asustándonos. Me raya las puertas, ha estropeado la de la entrada y ha orinado en el mármol generando una mancha que no puedo quitar. Arranca las hojas de las plantas que tengo a la entrada de la casa… Si tenemos animales debemos preocuparnos por ellos y evitar que molesten a los vecinos.”

La segunda, colocada justo debajo, mantenía el tamaño pero estaba manuscrita con firmeza y cierto desenfreno: “El animalito de marras el otro día, ni corto ni perezoso, casi se come a mis hamsters en mi cocina. Por supuesto me ha dejado ya unos cuantos souvenirs en el patio de la entrada de mi bungalow. Naturalmente suscribo la petición del vecino anterior… Un poco de civismo y buena vecindad, por favor!”

Para los curiosos de este tipo de misivas es habitual encontrarnos atroces faltas ortográficas, curiosas sintaxis y requiebros inverosímiles. ¿Pero esto? ¿Acaso este felino sea un enviado del mismo Satán? Esos sustos en las escaleras, esas puertas rayadas, esa mancha de orina irreparable, esa extraña fijación con las plantas, esa voracidad hamsteriana, los extraños souvenirs que deja a modo de rúbrica circense… Y las expresiones quasi-decimonónicas del segundo vecino me asustan aún más que el indecente comportamiento del minino: “animalito de marras… ni corto ni perezoso… ” Y otra cosa que me ha gustado en la redacción de ambas notas es la contundencia del cierre de ambos: “Si tenemos animales debemos preocuparnos por ellos y evitar que molesten a los vecinos… Un poco de civismo y buena vecindad, por favor!” Dignos de incluirse dentro de los mandamientos de Moisés, ¿verdad?

En fin, la comunicación es lo que tiene, permite dar rienda suelta a nuestros más oscuros instintos. Aunque, y es extraño que esto lo diga yo, no siempre es la solución a los problemas. Porque… digo yo, ¿habrá hecho algo el dueño del gato tras leer los dos mensajes? ¿Vosotros qué creéis? Y ya puestos, ¿no es más fácil coger al bicho, subirlo en el coche y dejarlo al otro lado de la ciudad (o casi mejor en otra ciudad)?

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2 respuestas a Lovecats

  1. josecrem dijo:

    Hola, Eduardo. Si no conoces http://dramaenelportal.tumblr.com/ te lo recomiendo. Seguro que disfrutas leyéndolo.

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