China reconquista Japón

La relación entre China y Japón ha sido, y es, bastante complicada. Una vínculo convulso donde unos y otros tienen tantas cosas de las que enorgullecerse como numerosos motivos de velada vergüenza. Miles de años dan para mucho, vasallajes cruzados, intermitentes relaciones comerciales, guerras,… Aún hoy la rivalidad entre ambos países es más que palpable. Pero este no es un blog sobre historia, aunque este sea un relato digno de contar pero difícil de sintetizar. Y yo no pienso abrir ese melón. Dios me libre!!

El tema viene al caso por la gastronomía y su evolución en nuestro país en los últimos años. Económicamente, este último -y poco lustroso- lustro ha sido muy peliagudo. Cinco oscuros años donde la economía española ha sufrido de lo lindo, y donde la mayoría de las empresas de este país (grandes o pequeñas) han visto decrecer sus ventas por varios motivos. Quizás los más importantes hayan sido la disminución de operaciones y, a la vez, la disminución del gasto medio por operación. Y en estas, la guerra de precios se erigió como el actor principal de este largo drama.

Y, miren ustedes que en medio de este desaguisado hay un caso curioso merecedor de estudio. Les cuento…

Si, ya había restaurantes japoneses antes del 2008. Pero en una época de disminución del gasto medio por factura muchos restaurantes chinos decidieron mutar. De repente, de la noche a la mañana, donde antes había un restaurante chino con su jugoso menú B de 7€ ahora se encontraba un restaurante asiático, o directamente un japonés. Cuando entras descubres que el personal sigue siendo el mismo, personal chino. Pero ahora los platos tienen otras tendencias y, el gasto medio por comensal sube considerablemente. No, no estoy hablando de los restaurantes japoneses de 40€ para arriba. Hablo de los reconvertidos por obra y gracia del santo gasto medio por factura. Y si, en algunos casos hubo un paso intermedio. El rollo “wok” en el que también se lograba el objetivo número uno de toda esta transformación. Muchos decidieron quedarse en Woks y no pasar a la división del Asiático. Y otros trataron de fusionar ambas ideas. Ah! Y ya que estamos, como nos llamarnos asiáticos, por qué no meter algo de comida tailandesa e incluso coreana.

No estoy haciendo un juicio sobre la calidad gastronómica de esta metamorfosis. Cada uno con sus gustos. Hablo del ejemplo de éxito sobre cómo reaccionar ante el tema precio.

Aprovecho la coyuntura para colarles una pequeña joya que redondeaba el fantástico álbum “The good China” de los australianos Icecream Hands.

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