Domingo de redención

Hace unos meses escuché en la radio (creo que era la SER) el debate y análisis de una de esas -aparentemente- tontas encuestas que sin embargo esconden reflexiones sociológicas interesantes. El estudio simplemente preguntaba el día de la semana favorito. El día más votado lógicamente era el sábado. Nada nuevo bajo el sol. A cierta distancia, el segundo día más votado era el viernes. Y el tercero, ya con muy pocos votos, era el domingo. Entre los tres días copaban casi el 95% de los votos.

En el informal debate posterior los tertulianos además de mostrar su propio voto analizaban los resultados. Y me llamó la atención que no comentaran algo que a mi me resulta muy revelador. En realidad el orden de los 3 “premiados” no debería sorprender a nadie. Sábado, Viernes y Domingo. Por ese orden.

El sábado es “el día”. Ok, nada que objetar ni que añadir a lo que seguro estás pensando. ¿Pero… por qué el viernes por encima del domingo? ¿Acaso el viernes no suele ser un día laboral como otro cualquiera? Miento. Ni siquiera suele ser como otro cualquiera, en muchas empresas es el día de más trabajo, donde todo tiene que cerrarse antes del time-out, donde el estrés y las prisas son mayores. Es, objetivamente hablando, el día más “cargado” para muchos trabajadores. ¿Y el domingo? ¿Acaso no es un día total de descanso u ocio o familia (o todo junto)? ¿En realidad es como un sábado a efectos de libertad, no?

Pues no, puede que el presente del viernes y domingo debería volcar la balanza hacia el último día de la semana. Pero el futuro (ay el futuro) hace que mucha más gente se decante por el viernes. El viernes es ajetreado laboralmente hablando pero existe la promesa, la expectativa del día siguiente, el preciado sábado. Y, sin embargo, aunque el domingo sea de libre uso, muchos ya están pensando en que al día siguiente viene el lunes (para muchos el peor día de la semana).

¿Conclusión? Muchas veces no disfrutamos del presente porque el futuro nos marca. Claro que es bueno pensar también en el futuro pero si eso hace que demonicemos el presente, o que no le saquemos todo el partido que podemos… No, no estoy hablando de medidas políticas que (dicen) que mejorarán la situación de los españoles en el futuro pero que a corto plazo nos empobrecen. No estoy hablando de eso (aunque podría.) Hablo de algo tan manido y navideño como es el disfrutar del presente. Soñar con que te toque la lotería es muy bonito pero si esa es tu única tabla de salvación y, siendo realista, es poco probable que eso ocurra, vaya mierda de presente te espera, ¿no?

Y también soy consciente de otro punto diferencial. No todo el mundo tiene la posibilidad de disfrutar del Hércules CF todos los domingos. Así es más sencillo no cogerle tirria a los domingos.

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