Persuasión indirecta III

Es una historia bastante conocida. Pero en el libro “Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rockHéctor y David Sánchez añaden un nuevo dato al popular relato que aporta luz en la clásica trama persuasiva.

El bluesman Robert Johnson era un pésimo guitarrista. Sus colegas Willie Brown y Son House le aconsejaban a menudo no rasgar la guitarra y centrarse en la armónica. Pero Robert era muy tozudo. Un día de 1931 Robert decidió salir en busca de su verdadero padre y volvió al Mississippi convertido en la leyenda más grande del blues. Después de un periodo de ausencia, Johnson regresó demostrando un nuevo talento a las seis cuerdas desconocido que dejó a House con la boca abierta: «Ha tenido que vender su alma al Diablo para tocar así.»

La leyenda corrió como la pólvora. En su viaje, Johnson se reunió con el Diablo en un cruce de caminos y le vendió su alma a cambio de dominar la guitarra como nadie antes lo había hecho. Sus dedos se deslizaban sobre las cuerdas y gemía de una forma sobrenatural. Un pacto con el Diablo era la única explicación que se podía dar a tan asombrosa metamorfosis.

El inteligente Johnson conocía todos estos rumores, pero en lugar de negarlos, optó por aprovecharse de ellos, mantener silencio al respecto y conservar ese halo de misterio. Canciones como “Me and the devil blues”, “Hell hound in my tail” y “Cross road blues” sirvieron para alimentar la leyenda. ¿Fue el mismísimo Satanás quien otorgó este nuevo don al guitarrista?

Efectivamente existió un demonio que instruyó a Robert Johnson, pero no procedía del infierno, sino de Alabama, y su nombre era Ike Zinnerman.

No obstante, Robert Johnson no fue el primero en vender su alma a Belcebú. Otro cantante de blues llamado Tommy Johnson (sin parentesco) afirmó que había hecho un pacto con Lucifer en un cruce de caminos para conseguir su talento como músico. Hasta explicó que se debía hacer para que el Diablo atendiera la llamada: «Si quieres aprender a tocar cualquier cosa, lleva tu guitarra a un cruce de caminos. Asegúrate de llegar un poco antes de las doce de la noche. Toma tu instrumento y entona algo. Un enorme hombre negro llegará caminando y la afinará. Y entonces tocará una canción y te la devolverá. Así fue cómo yo aprendí a tocar todo lo que quería.» La diferencia radica en que la leyenda de Tommy la inventó el mismo, mientras que la leyenda de Robert nació de los rumores de los demás.

No se si debería desarrollar esta idea o si casi es preferible dejarla así y que cada uno saque sus propias conclusiones. Contrario a lo que afirmaban Kaka De Luxe prefiero pensar que mi público (lectores) está debidamente capacitado. La filósofa política Hannah Arendt afirma que… «El storytelling revela el sentido sin cometer el error de definirlo.»

PD: Admito que no he sido capaz de incluir una canción de blues añejo (aún se me resiste el género). Y he optado por una puesta al día del género (con algo más de mala baba y vulgaridad.)

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