Conexión y comprensión

Seguimos sacándole partido a “Lost in music” de Giles Smith. En este caso, una sola sentencia sirve para explicar con solo 19 palabras una de las máximas de la persuasión. Smith subraya “Al final no fue el punk sino la new wave, su hija bastarda, quien se hizo con el trono.”

Si, el punk primigenio (1976-1978) fue fabuloso, una bocanada de aire fresco que iluminó el planeta. Pero era demasiado ¿áspero? para triunfar. Su (nada desdeñable) adaptación comercial fue la que se llevó el gato al agua. Y no solo la new wave sino también algunos primos co-sanguineos como el power pop y el postpunk tuvieron más repercusión, ganancias y longevidad. Cierto es que el punk ha sobrevivido hasta nuestros días con muestras irrevocables de calidad y evolución. Pero quizás su gran aportación ha sido como ha influido en otros géneros musicales de mayor éxito comercial.

Joaquin Lorente en su libro “Piensa, en gratis” sostiene… «La gente sólo sigue lo que entiende. En determinados individuos se da la absurda circunstancia de que, cuando quieren convencer de algo a otros, su ego puede más que su interés. Quieren seducir con la forma, evidenciar conocimientos y conocidos, deslumbrar con anécdotas vividas y experiencias convividas. El eje de su argumentación es el brillo de su expresión, en lugar de la profundidad de su intención. Olvidan que todo aquello que los demás no entienden, asumen o integran en sus necesidades o intereses, puede entretener e incluso ser admirado, pero no se acepta porque no encaja con los intereses ni con las necesidades de los otros. Sólo hay comprensión cuando existe conexión.

INDIVIDUO 1: “¿Te gusta lo que ha dicho?”

INDIVIDUO 2: “Me ha encantado. Habla muy bien”.

INDIVIDUO 1: “¿Y vas a hacer lo que ha propuesto?”

INDIVIDUO 2: “Perdón … ¿estaba proponiendo algo?”»

A finales del julio pasado le aconsejaba a Luisito un disco de power pop que me había robado el alma. Nick Piunti y su “13 in my head”. Hace un par de post les hablaba del de Detroit. Pues, mi querido Luis, tras escuchar el álbum, va y me suelta -sin maldad pero sin anestesia- que le suena a Bryan Adams. Bryan Adams!!!! Me lo insinuó por whatsapp, no se habría atrevido a comentármelo cara a cara, jjjjj. ¿Y saben qué? He de admitirles que la asociación no me asombró del todo. Su voz puede recordar (Luis incluso me linkó a una reseña en un blog donde también trazaban el parelismo.) Y todo es una cuestión de fondo de armario. Si tienes fondo de armario sobre power pop, Nick te sonará a muchas cosas pero tú cabeza no irá a Adams ni de casualidad. Pero si no tienes referencias de género lo más cercano a nivel asociativo podrá ser Mr. Adams. Por eso, a nivel comunicativo necesitamos conocer (o vislumbrar) el fondo de armario ajeno para que nuestras misivas no se asocien de manera inadecuada. Si no, el cerebro hará su propia asociación buscando lo que entiende. Como mantiene Lorente “sólo hay comprensión cuando existe conexión.”

A no ser que tu mensaje comunicacional tenga un doble objetivo donde la evangelización y la ruptura sea un objetivo complementario.

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