Storytelling, un rayo de luz

Seguro que han escuchado mil veces esa absurda conjetura de que los hombres no podemos hacer dos cosas a la vez. Hace años topé por casualidad con una enrevesada (y algo perturbada) teoría que trataba de justificar tamaña memez. Pero, como la mayoría de las majaderías, a veces estas sirven para explicar estupideces de aún menor calado.

En el fabuloso libro “Lost in music” de Giles Smith. Paddy McAloon (líder de Prefab Sprout) nos advierte antes de comenzar la obra: «creo que Giles ha dado en el clavo, me identifico con cada uno de los aspectos de su atormentada relación con la música

Y al bueno de Paddy no es al único que le ocurre. A mitad del texto Giles sorprende con una curiosa confesión: «Yo me había mostrado reacio a poner música de fondo, ya de entrada considero que la noción de “música de fondo” es un anatema. Si hay música puesta (y me gusta), la escucho. Y cuanto más baja está, más me concentro en oírla. El resultado inevitable de esto es una especie de inadmisible abstracción en numerosas situaciones sociales, lo cual me ha causado bastantes problemas que han desembocado en acusaciones de pasotismo en restaurantes y de ser un maleducado por no decir nada durante algunas cenas cuando, en realidad, me estaba limitando a disfrutar de  los Isley Brothers o de quien fuera.»

Santo Dios del cielo!! Así que era eso. Y no soy el único al que le pasa (ya saben, “mal de muchos…”) Ahora entiendo porque me encanta conducir a solas. Cuando tengo un copiloto casi prefiero no poner música porque si lo hago necesito escucharla y al poco rato dejo de prestar atención a mi acompañante. En las cenas con amigos en casa, si pongo música o no participo en la conversación o solo puedo hablar sobre esas canciones. Vaya tormento. Supongo que hay peores vicios y conductas más reprobables pero tampoco puede uno enorgullecerse de este ¿leve? trastorno. ¿Tiene cura, doctor? Pues mucho me temo que no. Incluso creo que con el tiempo aún se agudiza más, aunque también se desarrolla la capacidad para fingir interés y atención.

Mecachis!! Y en este preciso momento acabo de descubrir porque de adolescente nunca ligaba en antros donde me gustaba la música y tenía que ir a lugares donde la música me horrorizase. Por lo que en las temporadas que no tuve novia solo iba a sitios inmundos (limpios, con sofás cómodos, agradable iluminación, casi perfumados, adecuadamente insonorizados, y… música detestable).

Antonio Nuñez en su libro “Será mejor que lo cuentes!” expone: «Un relato, tiene algo de sagrado, porque es una verdad universal cargada de emociones y sensaciones. Es capaz de arrojar luz sobre algún misterio del mundo que nos rodea, e incluso explicarnos facetas desconocidas de nosotros mismos. Un verdadero relato estructura y da sentido al galimatías de información al que nos enfrentamos. Los relatos además son altamente pedagógicos, favorecen la síntesis y el recuerdo y proporcionan un contexto a sus enseñanzas.»

Y cuando sucede, cuando un relato (o un libro, o una película, o un curso, o una conversación) “arroja luz sobre facetas desconocidas de nosotros mismos” entonces, y solo entonces, algo mágico y trascendental logra cambiar tu vida para siempre. Esperemos todos con fe y ansiedad la inmediata epifania del Hercules CF.

¿”Ray of light”? Era demasiado obvio poner este tema de Spain, así que me decanto por “Spiritual” que también viene al caso, ¿no?

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