2×1 de melancolía

Sábado noche: sesión doble cinematográfica. Mi mujer tiene salida de cumple de chicas y aprovechando que mi madre tiene mono de quedarse con mis hijas, aprovecho para uno de mis pequeños y legítimos vicios. El gran hotel Budapest y Her. Wes Anderson y Spike Jonze en un fantástico cóctel.

A Anderson le sigo desde que su inicial Academia Rushmore me enamorase perdidamente. Es ese tipo de directores que desde su primera película muestra y se recrea en un universo propio claramente definible que, o te enloquece o lo detestas. Obviamente yo soy de los primeros.

Y la peli de Spike Jonze… en ese universo Kauffman, Gondry y Jonze es donde seguramente más haya avanzado el cine en los últimos 15 años. Uno de mis primeros post se centraba en el film Adaptation y sus innumerables aciertos. Tranquilos, no habrá spoiler de Her. Her está más cerca de Olvídate de mi, que hasta ayer era la película romántica que más me había emocionado, divertido, enganchado y perturbado a la vez. Her es Moby Dick. Se centra en las relaciones, en cómo y por qué nos enamoramos (de personas o de cualquier cosa), del renacimiento de la pasión, de la ilusión, de la esperanza y del amor. Y que, nos guste o no, siempre suelen ir de la mano a nuestros miedos, la desconfianza, y de nuestra propia y personalizada mezquindad. Sugiere que en las verdaderas relaciones aprendemos cosas de los demás y de nosotros mismos y también ayudamos a otros a aprender. Indirectamente nos muestra cómo superar nuestros traumas, y cómo logramos perdonar a los demás y a nosotros mismos. Habla de la culpa y la redención. En cierto modo comparte foco con El lobo de Wall Street aunque desde un ángulo diametralmente opuesto. Es una película centrada en el lenguaje, en las conversaciones. Desde la misma profesión de protagonista que nos retrotrae a épocas pasadas, el lenguaje y su uso (sutilezas, detalles, lecturas paralelas, gestión de las emociones) es el verdadero protagonista del film.

Como también suele ocurrir en la vida real, la paradoja del personaje entre su profesión y la vida real es evidente. No es sencillo conseguir que un film te haga reflexionar sobre tu vida, tus relaciones, tus propios resortes emocionales sin caer en cierta pedantería o elitismo cinematográfico. Ese es otro de los secretos de Her, su accesibilidad mainstream a pesar de lo vanguardista de su propuesta.

Otro aspecto que me atrae del film es como plasma los peligros de la melancolía que conlleva a un escapismo paralizante. Algo muy similar a lo que a muchos sujetos les ocurre hoy pensando en los tiempos pre-crisis. No tengo muy claro si ese futuro cercano será más o menos así (veremos si Stephen Hawking acierta o no).

La estupenda y acertada banda sonora de Arcade Fire, guarda un pequeño momento de sutileza pop para las Breeders y su minimalista Off you.

 

 

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