Fracasando con estilo

Días atrás tuve una reunión con la dirección de una empresa donde hace unos meses impartí un curso sobre cambio de actitudes y comunicación interdepartamental para mandos intermedios y dirección. En mi informe sobre la acción formativa no había querido mostrar todas las cartas. Y, antes de empezar, todavía no tenía muy claro si las mostraría o no. Como suele ocurrir, lo que debía contar no era lo que me beneficiaba contar. Además, en el transcurso del curso había adquirido varios compromisos éticos que me dirigían hacía la dirección menos favorable.

Durante el curso, el cambio de algunas personas fue perceptible y palpable. Pero una vez finalizado, en conversaciones telefónicas (y por whatsapp) con varios alumnos quedaba patente una sensación de que habíamos dejado escapar esos momentos de cierta comunión grupal. No los aprovechamos para (fuera de clase) mantener esa nueva actitud y talante más cooperador. Muchas veces, en un aula solo podemos mostrar el camino y asentar unas bases, pero el trabajo de verdad, viene en la implementación.

Algunos de los mandos tienen la sensación de que con compañeros casi desconocidos ha nacido una relación más sensata y fructífera. Bueno, eso era parte del objetivo. Otros (incluido yo mismo) tenemos la sensación de haber dejado un trabajo inconcluso. La propia naturaleza de las dinámicas en clase nos llevó a dedicar más tiempo del normal a algunos ejercicios. Nada que objetar. Ese tiempo fue muy bien empleado. Pero nos restó tiempo para entrar en detalle en otros aspectos. Aunque, como se vio el último día de clase, tal vez el grupo todavía no tenía la madurez suficiente para abordar con serenidad algunos temas. Teóricamente los asistentes deberían ser capaces de aprovechar la nueva dinámica generada en el curso para abordar asuntos que el propio grupo necesita pero que no sabe abordar.

Lo curioso del tema es que el objetivo principal del curso teóricamente se ha conseguido. La comunicación entre departamentos ha mejorado ostensiblemente. Pero… de esta nueva unión ha nacido un pequeño monstruo. Una de las consecuencias de esta alianza ha sido la búsqueda conjunta del “malo de la peli”. Como en casi todos sitios, en esta empresa muchos mandos intermedios tienen sus preocupaciones y reivindicaciones personales sobre el modelo de dirección de la empresa. ¿Dónde no? Pues, con los nuevos lazos interdepartamentales… ¿adivinan cuál ha sido el primer frente común que les ha unido? Años atrás leí que no hay nada que una más a varias personas que el tener un enemigo común. Y la verdad es que el modelo de dirección de la empresa podría ser más… como decirlo… más… uy… más ¿abierto? Sinceramente, aunque las reivindicaciones de los mandos intermedios me parecen coherentes también tengo la sensación de que es lógico que una empresa familiar tenga procesos de gestión más restrictivos que en una multinacional. Aunque esta empresa familiar tenga números de multinacional!!! No sé, tal vez sea que ya estoy acostumbrado a estas medidas en muchas empresas. Es tan habitual que la cúpula directiva se entrometa en la gestión del día a día de los mandos intermedios que casi me parece normal. Pero supongo que no lo es. O al menos no debería serlo. Y esa obsesión por lo operativo a menudo hace que lo estratégico se deje de lado. La cuestión es que no tengo muy claro si este curso ha sido un éxito o un fracaso. Aunque me decanto más por la segunda opción. ¿Y vosotros qué opináis?

¿Fracasaron Wilco en el 2002 con su incomprendido (y admirado a la vez) “Yankee Hotel Foxtrot”? ¿Fracasaron tantas decenas de grupos con sus discos exiguos en ventas pero su innegable legado y miles de influencias repartidas por todo el globo? Fiascos comerciales de ventas transmutados en discos de culto. Fracaso o éxito. Supongo que depende del criterio de medición. Yo también atesoro unos cuantos.

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3 respuestas a Fracasando con estilo

  1. jatorregrosa dijo:

    Cuánta razón tienes. Ahora que voy cogiendo rodaje en las lides de trabajar con equipos humanos de empresas, compruebo que la desorientación y el egoismo reinan entre soldados rasos y mandos intermedios.
    Pero seguro que de los fracasos tú también consigues mejorar el rendimiento y la comunicación.
    Un abrazo

  2. Laura dijo:

    Eduardo, como siempre leerte me atrapa y yo creo que lejos de llamarle fracaso ha sido una oportunidad de ver que esta empresa, como muchas necesita un seguimiento continuo de tu parte!

  3. thesystem17 dijo:

    Eduardo, como alguien dijo: “Un ignorante soberbio tiene limitadas sus capacidades de aprendizaje porque siempre está preocupado por prevalecer frente a los demás despreciando la sinceridad y obviando la humildad”. Un abrazo.

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