The piano has been drinking

 

Voy en el tren hacia Barcelona con esa extraña pero placentera sensación de dejá vú que suele apoderarse de mi a medida que repito una y otra vez distintas costumbres cuando se acercan sigilosamente las vacaciones veraniegas. A la vez, un sentimiento de sorpresa y júbilo me invade y corroe. Hace muchos años que leo artículos y críticas de discos y conciertos que ensalzan a los norteamericanos Rocket from the Crypt. Pero nunca jamás los había escuchado. Nunca, ni un solo tema. Y ha sido un tremendo error. Porque son fabulosos, y son… muy míos. Muchísimo. Es mi rollo. O al menos uno de ellos. Y no entiendo porque les he dado la espalda durante tantos años sin tener motivo alguno. Supongo que si me esforzara podría sacarme de la manga muchas explicaciones que sonasen coherentes para explicar este error. Podría encontrar algunas excusas más que coherentes para minimizar mi desliz. Pero no lo voy a hacer. No lo haré porque este post va justamente sobre eso. Las excusas.

Minutos antes de subirme al tren, en una cafetería de la estación de tren de Alicante, en la mesa contigua, un par de tipos de distinguida apariencia hablaban sobre la crisis. “La Merkel, es la que nos está jodiendo la vida a los españoles.” Les confesaré que no conozco a la distinguida dama y que me faltan datos para juzgarla con justicia. Pero a mi tampoco me enloquece. Pero de ahí a volcar todos nuestros males en la teutona…

Me da que uno de los peores vicios que poseemos los humanos es buscar culpables fuera en lugar de analizar nuestro grado de responsabilidad. Ciertamente no todos los males derivan de nuestras actitudes pero otras sí. Hace unos días, en un seminario sobre Gestión de Cobros, analizábamos como muchos morosos han mejorado sus estrategias para no pagar. Entonces el grupo criticó con fruición estas innobles destrezas. Bueno, derecho a pataleo. Ante mi pregunta sobre cómo habían llegado muchos clientes a las mismas estrategias, una jovencita muy inteligente soltó “Nosotros se las hemos señalado. Su estrategia es el reverso de las nuestras. Han llegado a ese camino porque nosotros -sus proveedores- les hemos mostrado el camino. No nos hemos dado cuenta, pero hemos creado monstruos que ahora quieren devorarnos.” Me encantó lo que dijo y cómo lo dijo. Poético y áspero a la vez. Todos nos quedamos callados pensativos y, en cuanto un alumno mucho mayor que ella hizo un gesto de empezar a hablar para contradecirla le miré pidiéndole que no lo hiciera. “¿Sabéis lo bueno del asunto? Cuando uno se da cuenta de que eso que tanto le desagrada, en parte lo ha provocado él mismo junto con la vergüenza, la culpa y el enojo… viene la responsabilidad. La responsabilidad de saber que si lo hemos provocado es que seguramente también podemos gestionarlo. Si nace de mi es que seguramente yo puedo gestionarlo. Seguimos teniendo armas para el “nuevo bicho” pero para llegar a las nuevas armas tenemos que descubrir que el bicho es nuestro hijo. Puede que bastardo y no reconocido. Pero nuestro hijo. ¿Queréis que desarrollemos nuestras nuevas armas?”

PD: Siempre me ha encantado la nada sutil ironía que encierra este tema del gran Tom Waits que vienen como anillo al dedo para cerrar este post. Como dicen mis hijas, el tio Tom.

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