Conflictos, motor y freno

Los conflictos son el día a día de las empresas. Sin conflicto no habría avance ni evolución. Conflictos entre compañeros, conflictos con clientes, con proveedores,… Y en muchas ocasiones no somos conscientes de cómo la gestión de estos conflictos marca  el futuro de la empresa. No solo por la forma de salir de ellos, sino también por las heridas que deja y el desgaste que provoca. Por eso, independientemente del puesto que se ocupe dentro de la empresa, aprender a gestionar (y disolver) conflictos suele ser asignatura pendiente de muchos trabajadores.

“Se dice que si uno no quiere dos no se pelean,
no sé si es verdad,”

Desde la primera vez que escuché este tema de Sr. Chinarro, la letra me cautivó y entristeció al mismo tiempo. Siempre me pareció que esa frase hecha minimizaba y simplificaba demasiado el tema. Ese “no sé si es verdad” pone en tela de juicio la bondad de la sentencia y plantea lo complicado que es llevar a la práctica el autocontrol (sobretodo si se emplean recursos tan sobados e inoperativos como contar hasta 10).

“En cuanto crucé la puerta, fui preparando mis argumentos,
fue declarado nulo nuestro combate al primer intento.
yo me siento como un trozo de carne,
que ha sido arrojado a las fieras.”

Hace poco estuve en una empresa manchega donde inicialmente varios amigos se juntaron para crear una empresa. Tras años de bonanza, las deserciones y conflictos varios han creado un clima laboral que no gusta a nadie. Ninguno de los directivos está orgulloso del clima que han creado. Son plenamente conscientes de que ellos lo han originado. Pero no saben muy bien como cambiarlo. E incluso alguno parece que ya ha arrojado la toalla y considera que no hay vuelta atrás.

“Se dice que si uno no quiere dos no se pelean,
pero ha vuelto a pasar,
y es que el bicho que te haya picado bien merece un documental.”

Un documental!!! Una frase fantástica. El problema es que ese tipo de bichos se reproducen fácilmente. Quizás lo más difícil -y por ello lo más operativo- es aprender a gestionar los conflictos eliminando la rabia, el rencor, la ira. Ya saben… acción-reacción. En ese curso, Fernando comentaba que su gran anhelo es recuperar la serenidad que antaño guiaba siempre sus pasos.

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