Targeting… on the rocks

Hace unos días mi mujer cumplió años. Yolanda, una de sus mejores amigas, se ofreció a organizar una fiesta en su casa. Mil gracias. Nunca se lo podré agradecer lo suficiente. Animada por los brebajes mágicos que ella misma preparó con esmero y dedicación, aprovechó para confesarme que ya no leía mi blog. “Últimamente ya no entendía nada. Las referencias cinematográficas, musicales o literarias son para ti y para tres amiguitos enterados. Y ya no me llega. Lo siento, pero te lo tenía que decir.” Soltó esto último como si se hubiese liberado de una pesada carga. Necesitaba decírmelo. Parecía que se sentía culpable por la deserción y necesitaba confesar y explicarse. Y tenía todo el derecho del mundo, no?

No era el momento ni el lugar de explicar la evolución de este blog. Así que simplemente… todos nos reímos tras la confesión. Y, con sentido del humor y complicidad, hubo algún dardo envenenado hacía el supuesto enfoque para “entendidos” de este blog para “cultitos y snobs”.

Finales del 2005, aprovechando un curso que impartía en Valencia, un amigo me llevó a un bar de tapas. En el coche de camino al local mi amigo me ponía en antecedentes:

Vas a conocer al señor Miguel. Tiene una historia muy interesante de esas que te gustan. Él es carnicero. Y hace un par de años su hijo le convenció para que le montara un bar. Pero al cabo de un tiempo su hijo descubrió que regentar un bar no era como él se lo había imaginado. Así que abandonó el proyecto. Miguel decidió encargarse personalmente del bar. Trabajando toda la mañana en su carnicería del mercado, comiendo en casa y abriendo el bar de 4 a 10 u 11 de la noche. La mayoría de sus clientes eran personas mayores que iban a jugar al dominó y que consumían cafés, algún quinto de cerveza y poco más.

Tras unos meses, el destino quiso que Miguel y su esposa se fuesen de viaje un fin de semana a Granada. Y allí Miguel descubrió el enfoque “tapa gratis con su consumición”. A la vuelta de las mini vacaciones, tomó lápiz y papel y planificó la metamorfosis de su negocio. Lo primero que calculó fue el precio al que debería poner las consumiciones para tener margen. Y entendió perfectamente que tenía que desembarazarse de sus clientes fieles. En realidad, el nuevo enfoque exigía otro perfil de clientes y supo que los nuevos precios (aún con tapa gratis) ahuyentarían a la mayor parte de su clientela. Y no se equivocó, el cambio provocó una huida masiva de sus clientes. Pero Miguel, aguantó el doloroso envite sabiendo que ese era el camino. Poco a poco empezaron a aparecer esos nuevos clientes.

El día que yo lo conocí su bar estaba lleno. Recuerdo una de las tapas gratis. Unos robellones a la plancha fantásticos. Al año siguiente, en septiembre del 2006 (esta fecha sí la recuerdo bien), volví a ver a Miguel en otro bar de tapas que acababa de montar. No tengo ni idea de cómo le irá con la crisis, pero espero de corazón que le vaya bien. Seguro.

Nuestro producto (sea un bar, un curso de formación o un blog) no tiene por qué gustar a todo el mundo. Puede decidir orientarse a un target concreto. Cuando empezó este blog, no tenía muy claro que enfoque determinado iba a tener (aunque el subtítulo del mismo ya dejaba entrever cierta dispersión). Poco a poco, a medida que iba escribiendo entradas y constataba la evolución de los lectores y cuáles eran los post más leídos y comentados, decidí enfocarlo aún más a un tipo de lector. Sabía que con este cambio perdería a parte de mis seguidores. Era consciente del riesgo, pero con menos valentía que la del señor Miguel, pero bajo su inspiración, adopté un estilo más enfocado. Como Bob Dylan cuando decidió electrificar su sonido sabiendo que miles de seguidores de su folk tradicional se sentirían traicionados y abandonados. En Manchester en mayo del 66 le gritaron “Judas” al amado profeta de la música protesta cuando, consciente o no, decidió cambiar el rumbo de la música del siglo XX.

Existen muchos blogs sobre aspectos de management, gestión empresarial, formación o como quieran llamarlos. Y seguramente muchos de ellos mejores que este. Es curioso pero cuando escribía algún post sobre ventas o gestión del tiempo utilizando de metáfora algún concierto al que acababa de asistir o un disco excepcional recién descubierto, no era consciente de que la metáfora en sí podría diferenciarme y captar más la atención que la propia idea. Pero poco a poco fui dándome cuenta de por donde tenía que ir mi discurso.

Curiosamente la mayoría de los comentarios que recibo sobre el blog no se hacen a través del canal. Son llamadas, whatsapps, mails o incluso mensajes a través de linkedin. Y muchos de los “nuevos lectores” cuentan que, en principio no comparten mis gustos musicales o cinematográficos, pero que empiezan a dejarse seducir por el lado oscuro del R&R. Glups!!!

Siento muchísimo no contar con mi querida Yolanda como lectora asidua de este blog. Es una baja que nuestro ejército nunca podrá olvidar. Pero la batalla continúa. Y cada día tenemos más soldados dispuestos a morir por su bandera. Bueno, en realidad nunca he entendido esta frase. Debería ser… “dispuestos a matar por su bandera” que es más operativo, no?

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2 respuestas a Targeting… on the rocks

  1. Me ha encantado Eduardo. Sobre todo la metáfora del bar. Es cierto que no podemos gustar a todo el mundo y cuando lo asumes, es un descanso no estar pendiente de si lo que vas a hacer ó decir gustará.
    Esa es la verdadera libertad.

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