Persona, Personaje.

El jueves pasado, tras una conferencia que impartí en Castellón aceptando la invitación de IBM, me encontraba conversando con algunos asistentes mientras almorzábamos. Uno de ellos confesaba su extrañeza al ver asiduamente en un programa de televisión a un amigo. “Es que no lo reconozco. Mi amigo es un tipo inteligente, audaz y además sofisticado. Y en pantalla parece un zafio, un patán maleducado y bobalicón.” No sé porqué pero esto último lo dijo mientras me miraba anhelando mi opinión (supuse). Y claro, como a mi no me gusta recoger el guante… “Todo acto de exposición implica cierta actuación. A veces, incluso sobreactuación. Cuando nos enfrentamos a varias personas (o a un medio), consciente o inconscientemente, creamos un personaje. Si la creación es consciente perfilamos al personaje en función de determinados objetivos. Otras veces no somos conscientes de cómo hemos creado ese personaje.”

Entonces empezamos a hablar de Johnny Weissmuller, de Bela Lugosi y de ejemplos similares donde el personaje terminó devorando a la persona. Yo les confesé como algunas debilidades cinematográficas habían cambiado con los años. “Cuando era adolescente pensaba que de Niro, Pacino y Nicholson eran grandes actores. Ahora no lo tengo tan claro. En realidad, las películas en las que más me gustan, parece que los tres hacen de sí mismos. O del personaje que crearon. Cuando interpretan un papel que se aleja de su encasillamiento (elegido o no) sus actuaciones me dejan tibio (a mi y a la gran mayoría).” ¿De verdad son tan buenos si en realidad sus mejores personajes cinematográficos se acercan mucho a la persona que hay detrás? ¿Y que pasa con actores que siempre he detestado como Jim Carrey o Nicolas Cage? Olvídate de mi y Adaptation son películas enormes con actuaciones soberbias de ambos. ¿A lo mejor estoy encumbrando demasiado la versatilidad? ¿Tal vez no sea malo bordar el mismo papel una y otra vez si de verdad lo haces muy bien? ¿Acaso James Stewart no repetía muchas veces papeles de valores y actitudes similares? Además, ¿cómo se que la personalidad real de de Niro es la que tantas veces Scorsese me ha mostrado?

Al día siguiente, tenía una reunión con mi amigo Mario Quintela en Fundesem. Como en años anteriores, dábamos los últimos retoques a la tercera edición del Título Especialista en Oratoria Eficiente. A menudo se nos olvida que, nos guste o no, somos juzgados constantemente en nuestro trabajo. Y que en los momentos donde tenemos mayor exposición es donde se determina si los demás nos seguirán o no. Mario siempre me concede la parte del programa que más me gusta: los conflictos, las situaciones difíciles, las emociones. Ya saben, a mi me va el lado oscuro. Mil gracias, amigo.

Ya en el coche de camino a casa, ataba cabos y me daba cuenta de que la elección de mi propio “personaje docente” que creé hace ya unos cuantos años cuando comenzaba, fue una decisión inconsciente. Ese personaje ha ido modificándose levemente en la búsqueda de un acercamiento entre el personaje y la persona. La verdad es que no tengo claro si esto está bien o mal. Pero, a nivel de oratoria, que el personaje cada vez se parezca más a la persona hace que sea más sencilla mi labor. En alguna ocasión, un alumno me ha confesado su desilusión al quedar cara a cara con un profe que le había cautivado y percibir a otra persona totalmente diferente.

El año pasado, mis hermanos vinieron a la presentación de mi segundo libro. Días después, en una comida familiar, mi madre le preguntaba a mi hermano Juanco cómo era yo en una conferencia. “Pues como aquí… pero con menos tacos. Bueno… tampoco muchos menos.”

PD: ¿Se han fijado en cómo la letra de la canción de Elliott Smith añade otro matiz (¿tragico?) a esa reinvención constante del personaje. Letra e historia, claro.

So sick and tired of all these pictures of me
Completely wrong
Totally wrong
I’m not surprised and really, why should I be?
See nothing wrong
See nothing wrong

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2 respuestas a Persona, Personaje.

  1. Buenas Edu, buen artículo, me ha recordado aquello de si el habito hace al monje, o que fue primero el huevo o la gallina. Y como dice tu hermano Juanco, eres el mismo siempre en el estrado y abajo, y eso creo que es bueno ,porque cuando ayuda conectar.

  2. Me ha encantado este artículo Edu. Saludos Miguel!
    Es curioso pero hace unos días, en una jornada de formación interna con una de mis empresas colaboradoras, hablábamos del mismo tema y les llamó la atención que planteara lo mismo que publicas aquí. La casuística hizo que comentáramos precisamente el parecido que existe entre la personalidad real y la ficticia de algunos “actores”. Quizás así, ganamos en credibilidad.
    Un abrazo y a ver si os veo pronto!

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