La “Maldición” del Cliente Interno

La semana pasada Paulino me pasó este video. Mil gracias Paulino. Tras verlo me acordé de Pilar. Pilar fue alumna mía hace 5 o 6 años. Recuerdo su actitud en clase. Astuta, muy viva y perspicaz. Tras una sesión nos quedamos charlando un rato en el parking. Y me contó “su problema.”

«No sé qué pensar. Hay algo sobre mi vida que no acabo de entender. Suena un poco presuntuosa pero soy muy buena comercial. Soy la directora de una oficina financiera y se me da muy bien conectar con los clientes. Mis cifras lo atestiguan. Pero con mis compañeros… uff. No logro conectar. El clima laboral es horrible y en los ocho años que llevo allí ya se me han ido cuatro subordinados. ¿Cómo puede ser que relacionalmente sea buena con clientes y tan mala con mis subordinados? ¿No es un poco raro?»

No recuerdo que le contesté, supongo que alguna frase consoladora. Y luego le pregunté cosas sobre su relación con los clientes y con sus compañeros. No tardé en darme cuenta de la explicación. En realidad la respuesta era bastante obvia. Compartí con Pilar mi opinión al respecto.

Pilar no juzgaba a sus clientes. No trataba de educarles, los admitía tal como eran. Solo buscaba su satisfacción (y el dinero que se derivaba de ella.) Con ellos se centraba, se orientaba a las emociones del los clientes y trataba de gestionarlas. Pero con los compañeros todo cambiaba. No solo quería de ellos los aspectos racionales (desempeño)  también, inconscientemente, anhelaba otros propósitos. Respeto, cariño, admiración,… Y los juzgaba, trataba de educarles (y sermonearles) y conectar con ellos se hacía complicado. No asumía que su papel de liderazgo le condicionaba quisiera o no. Estaba demasiado implicada emocionalmente con sus compañeros. Y eso le perjudicaba. Cuando le conté mi opinión, Pilar se quedó muy pensativa. Durante unos meses seguimos charlando y encontramos (bueno, las encontró ella) fórmulas para minimizar y encauzar el tema.

Pueden sacarse muchas ideas de este video. A mi, hay una reflexión en concreto que me inquieta. Bueno, en realidad, más que una reflexión es una pregunta. ¿Por qué sacamos lo mejor de nosotros con las personas que menos nos importan, y sin embargo nos cuesta horrores desplegarlas con las personas más cercanas? Es fantástico el concepto de “cliente interno” que asume el mismo rol de servicio y orientación a la satisfacción del otro que se tiene hacía el cliente externo. Ojalá no fuese ciencia ficción en tantos casos.

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3 respuestas a La “Maldición” del Cliente Interno

  1. Fantástica y profunda lectura de un rápido video de 41 segundos. Un placer leerte, como siempre.

  2. Lucy dijo:

    My sweetheart and I truly like these electronic cigarettes

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