Parker, crash, 2013

Graham Parker

El pasado lunes 17 de diciembre comenzaba mi última semana de trabajo del año antes de las vacaciones navideñas. Y además era una semana corta. Solo trabajaba lunes y martes. Estas navidades empezarían el miércoles 19. Estupendo.

Lunes y martes tenía una formación en Daimiel. Y como el lunes empezábamos a las 10, preferí madrugar el mismo lunes y no quedarme a dormir el domingo en Daimiel. A las 6 de la mañana había quedado con mi compañero Miguel en una gasolinera a las afueras de Alicante. En esta ocasión los dos impartiríamos conjuntamente una formación-híbrido-consultoría en tierras manchegas. Él debía volver el mismo lunes, por lo que nos desplazaríamos cada uno en su coche.

Había pasado todo el fin de semana en una casa rural con otros amigos y nuestros hijos. Ocho adultos y ocho niños. Muy divertido y cansado a la vez. Ni el viernes ni el sábado pude dormir lo suficiente. En realidad, el sábado acabé durmiendo en el sofá del salón junto a la chimenea. Y la noche del domingo no pude dormirme hasta las 2 de la mañana.

Eran las nueve de la mañana, en la Autopista de Toledo a media hora de Daimiel. Conducía a 120 km/hora y el sol naciente ya empezaba a picar. No era la primera vez que me notaba somnoliento al volante. Normalmente paro en la siguiente gasolinera a por algo de cafeína. O bajo la ventanilla y el aire fresco me despeja. Si tengo tiempo, incluso he llegado a aparcar y hacer una siestecilla. Había tomado la decisión de parar en la siguiente gasolinera. Pero ésta no llegaba. El último disco de Graham Parker es fantástico. Pero seguramente no es una buena elección si quieres mantenerte despierto.

Sin darme cuenta cerré los ojos y me dormí. Fue algo suave y envolvente, como un abrazo. El lateral de mi coche dio contra la mediana y rebotó hacía la vía. Entonces desperté. Aturdido, confuso y todavía soñoliento. Salvo el coche de Miguel que me seguía nadie más circulaba por la autopista. Paré mi coche en el arcén y salí. Miguel hizo lo propio y se acercó a mi. Hasta ese momento no había sentido ningún miedo. Al contrario, seguía sumido en esa bondad del sueño. Pero la expresión de Miguel me despertó más incluso que propio el golpe. Creo que él lo pasó peor que yo. Al fin y al cabo yo no me enteré de nada. Hablamos un rato. Aparentemente el coche solo tenia desperfectos de chapa. Miguel no sabía muy bien como ayudarme y parecía confuso. Decidimos mantener el plan fijado.

Durante la media hora que quedaba de trayecto pasé por las etapas habituales ante un percance similar. Finalizando con el enfado conmigo mismo. ¿Cómo podía haber sido tan tonto?

A la hora de comer volví a pensar en el accidente y me di cuenta que de 10 a 2 no había pensado en el percance. Sí, había tenido mucha suerte. Pero no solo porque no me hubiese pasado nada (bueno, me dolía un poco el cuello pero en unos días desaparecería). Suerte… porque mi trabajo me permite (o me obliga) a concentrarme tanto que el resto de cosas desaparece momentáneamente. Solo vuelven si sirven para el propósito de la clase. Creo que conté el accidente como metáfora de algo que pasó durante la clase.

Hace tiempo alguién me sugirió que la excelencia en una tarea es centrarte tanto en ella que todo lo demás quede en stand-by. Me pareció una preciosa definicón pero un poco boba. ¿Si el grado de concentración es superlativo pero la destreza en ejecutar la tarea es mediocre? Otra vez la actitud por delante de la aptitud, cuando ambas deberían estar alineadas.

Por la noche, en el hotel de Daimiel, antes de dormirme sobre las 21:30 (!!!!) pensaba en lo que me asquea  el rollo new age “segunda-oportunidad”, “has-tenido-un-aviso” y enfoques kármicos del estilo. Meditaba sobre el 2013, y en lo que nos deparará (a nivel global y a nivel individual). Y mi último pensamiento era sobre el magnífico álbum de Graham Parker que me envolvió en el accidente. Con la tendencia natural del ser humano a buscar culpables fuera, deseé con todo mi ser que la asociación accidente-Graham Parker no me llevase a cogerle manía a un tipo al que admiro tanto. Feliz año nuevo a todos. Feliz año “Parker”.

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4 respuestas a Parker, crash, 2013

  1. Edu!!! Espero que estés bien!!!

    Madre mía que susto!

    Mañana me cuentas, bueno, nos contamos. Un saludo.

    PD: Con ACDC no te hubiera pasado.

  2. Estoy segura que tu vida es muy importante para tí y para los que te aman y te necesitan. Vale la pena cuidarla aun si ello significa producir menos ganancias.
    Trabajar sin descansar no es un riesgo menor, querido amigo.
    Feliz 2013!!!

  3. ¡Que susto nos ha dado Eduardo! Gracias a Dios, todo ha quedado en un susto.
    Celebro saludarte por aquí, aprovecho para desearte un Feliz Año 2.013 y para que nos sigas deleitando en el blog con tus hipnóticas palabras.
    Un saludo.

  4. Illescas dijo:

    Feliz año Nuevo y cuidate. un abrazo

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