The La´s, no lo entiendo

Corría el año 92 y a mis 19 años, pensaba que mis gustos estaban más que definidos. Entonces mi amigo Jesús me grabó en un cassete Basf de 60 minutos (¿por qué demonios recordamos estas tonterías y se nos olvidan otras más relevantes? otro día hablaré de esto) el primer -y único- álbum de los La´s. En cuanto lo puse en mi pletina (vaya palabra más fea -y antigua-) noté sorprendido que me gustaba. Y cuantas más veces lo escuchaba, más me gustaba y menos lo entendía.

Veamos. La voz -esa voz- en cambios constantes de registro y armonía que aullaba sin miramientos en falsete sostenido. ¿El falsete me mola? En absoluto, en esa época yo lo asociaba al tecno trasnochado y al heavy sleazy angelino (que, incomprensiblemente, demasiados amigos adoraban). Que no me tirasen para atrás las guitarras cristalinas (incluso acústicas!!!) en un momento en el que en mi vida solo entraban guitarras saturadas y distorsionadas, tampoco tenía mucho sentido.

En la soledad de mi cuarto, buscaba  justificaciones estúpidas para defender mi nuevo amor. Little Richard también hace falsete (venga yaaaa!!!) o el cruce de guitarras suena mucho a Televisión solo que sin distorsión (cogido con hilos sería poco).

Me imaginaba que era la música que suena cuando entras en el cielo. Aunque salir de marcha con el diablo debe ser mas divertido (con él los lunes, lo martes y los miércoles son los nuevos viernes). Supongo que por eso el tema “There she goes” suena en tantas pelis. Antes este hecho me hubiese hecho aborrecerlos al dejar de ser a-u-t-é-n-t-i-c-o-s (yo era de esos). Ahora entiendo que el éxito comercial no legitima (ni condena) el logro musical, pero si legitima la permanencia cultural (tristemente.)

Escribo esto mientras cocino. En mi cocina rigen varios códigos. El código número 3: solo se escuchan cd´s originales (nada de mp3). Ya no recuerdo cuando, cómo o por qué instauré esta norma, pero da cierto sentido a mi existencia (al menos en la cocina). Y, como deben sonar enteros (no se pueden saltar canciones) he llegado a una triste conclusión. He escuchado muchos -quizás demasiados- discos. Más de 4 cifras de álbumes completos escuchados, pero debe rozar el centenar aquellos que puedo seguir escuchando desde el primer hasta el último corte. Con sus imperfecciones, errores, pero son mágicos. Confesaré que son menos las personas con las que me ocurre esto. Ser incondicional a un disco es más fácil que serlo a las personas. Tal vez sea mejor melómano que persona.

Tras la defunción de esa vieja cinta BASF, hoy este disco adorna mis estanterías en vinilo y 3 cd´s originales (soy incapaz de no comprarlo cuando lo veo en alguna cubeta de cd´s de segunda mano a cambio de unos míseros euros, libras o dólares. Otra estupidez a añadir a mi saco.)

Mi pregunta es… ¿Cuándo estarán perfectamente definidos mis gustos (criterios)? ¿Seguirán cambiando? ¿Y eso es bueno, no?

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Una respuesta a The La´s, no lo entiendo

  1. jfp68 dijo:

    Disco sensacional, aunque marcado por la singularidad de “There She Goes”.
    De hecho inicialmente pensé que el artículo iba a tratar de como un elemento se come al conjunto. En todo caso el pop siempre ha sido cosa de canciones, más que de discos.

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