Opinando sobre opiniones

Este ha sido un fin de semana muy social. Y algunas de las “intensas” conversaciones sucedidas me han llevado a recordar una de las cuestiones de mayor relevancia de la comunicación eficaz.

Es imposible poseer la competencia técnica necesaria para poder opinar con fundamento sobre todo lo que nos rodea. Y, al mismo tiempo, nos resulta casi imposible no tener una opinión sobre todo lo que nos rodea. Por tanto, la mayoría de nuestras opiniones no tienen fundamento (incluida esta aseveración, lógicamente.)

Las opiniones y los juicios no describen la realidad sino la relación de la realidad con el sujeto que habla. Las opiniones o juicios expresan una descripción “personalizada” de la realidad basada en hechos concretos y/o emociones. Se filtran hechos concretos a través de la experiencia o subjetividad para desembocar en opiniones. En realidad, casi podríamos concluir que las opiniones no describen la realidad sino a la persona que la menciona.

Uno de los errores más comunes a nivel comunicacional consiste en pensar que se habla de la realidad en vez de subjetivas interpretaciones o emociones derivadas de la realidad. Confundir hechos con opiniones es más habitual de lo que seguramente se imaginan. ¿Se atreverían a fijar un porcentaje de opiniones dentro de una conversación estándar? Les desafío a que encuentren una sola frase de este post que no sea una opinión.

Podría afirmarse que mucha gente, mas que tener opiniones, las opiniones los tienen a ellos. Y ello resta flexibilidad para llegar a acuerdos en términos de comunicación.

¿Saben por qué en ocasiones se discute acaloradamente sobre temas aparentemente banales? Porque las opiniones se identifican con la personalidad. Atacar una opinión es atacar las personalidades que concuerdan con esa opinión. Cuando describimos a alguien solemos señalar aspectos físicos, datos personales, gustos y… opiniones.

Por todo esto, y algunas cosas más que -por prudencia- me callo, una de las cuestiones más relevantes a nivel lingüístico es gestionar las opiniones (propias y ajenas). Y, al estar en muchas ocasiones vinculadas las opiniones con las emociones, volvemos a la eterna gestión de emociones (propias y ajenas).

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Una respuesta a Opinando sobre opiniones

  1. paolo2000 dijo:

    Pues yo opino de tus opiniones… Sensatísimo post que a muchos nos vendría más que bien tenerlo en cuenta a la hora de plantearnos muchas de nuestras batallas cotidianas…

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