Un problema con las drogas

Chuck Klostermann en su libro Pégate un tiro para sobrevivir escribe…«¿Un problema con las drogas? Fíjate en los cedés que usan para drogarse. Cuando se separan las semillas de marihuana o se corta la cocaína, por lo general se usa la caja de un disco compacto como base de operaciones. Las cajas de los cedés están diseñadas para eso. Y cuando eres joven y entusiasta y disfrutas de las drogas, siempre escoges algún cd que, de algún modo, simbolice esa experiencia: marihuana con Pink Floyd, My Bloody Valentine o Thin Lizzy. Si estás cortando coca con tu VISA Oro, usarás a los Sabbath, Oasis o Neil Young. Pero si has llegado a un punto en el que ya no te importa la estética del álbum que seleccionas, y ni siquiera te planteas que disco escoger … tienes un problema con las drogas.»

Vaya por delante que, como ya mencioné en un post anterior, soy un ignorante en la materia (en la drogas, no en la música.) Pero este texto, leído entre líneas, no trata de drogas ni de adicciones sino de algo más universal (si es que eso es posible).

Para mi, Klostermann expone, sin sutileza alguna, que en cualquier tarea, cuando se deja de prestar atención a los detalles es cuando se te escapa de las manos.

La vida es una cuestión de detalles. Desde las relaciones (de pareja, de amistad, comerciales o cualquier otra) hasta un partido de fútbol, los detalles trazan la línea divisoria. En el mundo empresarial, donde casi todas las empresas venden más o menos lo mismo, de la misma manera y a precios similares, los detalles marcan la diferencia. Cuando todo se globaliza y se homogeneiza, las diferencias mínimas que afectan a la parte emocional, pueden marcar el éxito o el fracaso de cualquier proyecto.

En muchos cursos in company relacionados con temas de atención al cliente (o incluso de dirección de personas), destinamos unos minutos a pensar en pequeños detalles que podrían mejorar la vida de nuestros clientes o de nuestros compañeros. Y en ocasiones, es sorprendente como pequeños actos casi sin coste pueden tener una repercusión tan enorme en otras personas.

Hace un par de meses, mi amigo Juanqui me contó una anécdota al respecto. Acudía a una boda en la basílica de San María. Como es de rigor, nada más entrar los novios a la iglesia, algunos invitados fueron al bar más cercano a tomar unas cervezas. Al cabo de un rato, los invitados “fugados” se disponían a pagar sus consumiciones para esperar en la puerta de la iglesia la salida de los novios. En ese momento, el dueño del bar encendió la televisión y todos vieron asombrados como esta estaba conectada a una cámara en el exterior del local que enfocaba a la puerta de la iglesia. Juanqui y sus amigos pudieron disfrutar del asueto unos minutos más sin miedo a perderse la salida de la feliz pareja.

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Una respuesta a Un problema con las drogas

  1. jatorregrosa dijo:

    Qué razón tienes Eduardo.
    Y que difícil resulta prestar atención a las cosas pequeñas sin olvidar todo aquello que las une. Operatividad con filosofía.
    Pienso que si la filosofía es la tuya propia, es más sencillo prestar atención a los pequeños detalles, ¿no?.

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