Puedes irte!!!

Animado por la repercusión del post de los Fleshtones, recupero del olvido una anécdota de ese estilo que aconteció hace unos añitos.

Un día laboral, Pablo, David y un servidor nos acercamos a Murcia para disfrutar del concierto de Herman Düne, un grupo folkie francés que sonaban bastante bien en disco. Habíamos comprado las entradas con cierta antelación, así que disfrutábamos de una envidiable tercera-fila-centrada en el coqueto anfiteatro donde se estrenaban los galos.

Tras la segunda canción los tres nos miramos con cierta desazón. “¿Pero esto qué es? Vaya rollo.”  “Yo he querido esperar un par de canciones por si la cosa cambiaba pero… va a ser que no. Menos mal que al menos le gustan a Edu” “Qué va. No me gustan nada. Esa fusión de estilos que en disco es graciosa, en directo suena sin sangre y desangelada.” Tras compartir varios comentarios de este tipo, traté de acomodarme lo mejor posible en la butaca a fin de soportar estoicamente la siguiente hora y media.

De repente, al terminar el cuarto tema, Pablo o David (sinceramente no recuerdo quién lo empezó todo), se ponía la chaqueta mientras nos decía “Venga, nos vamos”. “Estás loco, siéntate” dijeron mi conciencia y mi cobardía al unísono. “Lo siento, nos vamos. Que sí, que sí” continuaban ahora los dos. Los asistentes más próximos empezaron a cuchichear y, a los pocos segundos, los tres avanzábamos golpeando rodillas en tinieblas a ritmo de un suave “Perdón, perdón”. Como soy un poco moñas, cuando uno de los músicos nos miró con desaprobación, le hice un gesto inequívoco señalándole el móvil y pidiendo perdón.

Ya en el coche, David o Pablo (sigo sin saber quien de los dos fue mi maestro aquella noche) me preguntaba: “¿Es que nunca te has ido del cine si la peli no te gusta? “Pues creo que no” dije dubitativo. “Ya lo he pagado. Y tal vez la cosa cambie. Además es una falta de respeto.” “Te equivocas, querido amigo, – matizó mi camarada- tú eres el cliente. No te das cuenta que a tu primer error (la elección fallida) le estás sumando otro quizás más grave (no atreverte a minimizarla). Edu, puedes irte!! Sin montar dramas, sin hacer daño, pero tu tiempo vale dinero. Recapacita y busca otro plan.”

Qué razón tenía el canalla de mi amigo. Como la mayoría de personas, en lo que llevo de vida he pasado muchas noches memorables. Muchas. Y creo que aunque me queden por delante otras tantas veladas épicas, esa noche -sin duda- estará en mi top ten. Quizás por eso sigo sin recordar quien fue mi maestro zen. Y bueno, ellos tampoco lo recuerdan.

Cosas de la causalidad, meses después caía en mis manos el libro “31 canciones” de Nick Hornby. En el capítulo 12, dedicado a una canción fantástica de Paul Westerberg, el escritor británico contaba una experiencia similar que vivió en su juventud (durante un solo de bateria en un concierto de Led Zeppelín). Hornby ahondaba en la lección recientemente aprendida:

«… aprendí una de las lecciones más útiles de la vida, uno de los pocos consejos reales que tengo que ofrecer a las generaciones jóvenes: ESTÁ PERMITIDO MARCHARSE!! … No sabía que estaba permitido irse si simplemente te aburrías un poco … no hay nada como el sabor de la pasta y un vaso de vino a las nueve y media si pensabas que no ibas a poder cenar hasta las once.»

Puede que a muchos de ustedes esta enseñanza les sea banal, pero puedo asegurarles que en mi caso, al igual que en el de Hornby, este episodio produjo un cambio completo a mi vida cultural. Otro episodio de redención a través de la expiación de la culpa. Amén.

PD: Mil perdones si algún fan de Herman Düne se ha ofendido por la crítica del concierto. Bueno en realidad, la crítica de tres canciones. Ya saben, no es nada personal, es solo mi opinión.

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2 respuestas a Puedes irte!!!

  1. David dijo:

    Sinceramente creo que fue una decisión conjunta y bienintencionada, habíamos entrado en una espiral (Omegaaaarrrr) en la que, en mi opinión, hicieran lo que hicieran nos hubiera dado igual. Sin embargo, allí había gente que quería estar y quería disfrutar del concierto.
    Fuimos sensatos y respetuosos, con el grupo y con el público, no como otras veces, seamos honestos.
    Amén con el argumento clientelar, el tiempo y nuestro derecho a elegir.

    Este pasado Domingo en el cine asistí a una escena que cada vez es más frecuente, al menos para mí, gente que no le apatece ver una película y en vez de irse, se quedan, hablan, e inundan cada escena de chascarrillos y sandeces, obligando a sus vecinos a exiliarse a otras butacas. Evidentemente como clientes pueden quedarse, ¿pero como clientes pueden sabotear de esta manera una película.?, indudablemente también, aquí entramos en parámetros cívicos y educativos, en fín, harina de otro costal.

  2. rafael valiente dijo:

    los valores van cambiando con el tiempo y este mismo es uno de los valores mas preciados, si antes eras capaz de desperdiciarlo, ahora es para muchos de nosotros, nuestro mas preciado bien, para que vas a malgastarlo si podrías estar disfrutando de tu familia, de tus amigos o incluso solo ( con esta ultima afirmación, no os estoy animando a quedaros ciegos según antiguas creencias religiosas ) un buen libro, un buen disco, una buena película….podría seguir pero no tengo tiempo, hasta luego.

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