Sensibilidad empresarial

Mundos paralelos en una misma realidad. O distintas realidades en un mismo mundo

Las pasadas navidades me crucé en un Carrefour (ya sé, poco glamour) con un alumno. Me contó que estaba buscando empleo porque acababa de terminar su ciclo laboral en una empresa tras… tres semanas de trabajo. Sin entrar en detalles, me contó que trabajaba desde hacía mucho en otra empresa pero que era autónomo y esa situación no cambiaría a corto plazo. Apareció una empresa de la competencia y le ofreció lo que el anhelaba (contrato por cuenta ajena) y unas condiciones de trabajo similares. A los pocos días de empezar su nueva singladura, descubrió que muchas de las condiciones y características del nuevo puesto eran simplemente mentiras. Fue la crónica de una muerte anunciada, y tras esas tres semanas, mi alumno pasó a formar parte de los 5 millones de desempleados de este país. «Ellos me prometieron cosas que no cumplieron y yo fui un ingenuo abandonando el lugar donde me había desarrollado y donde me valoraban.»

Horas después comía con un amigo-cliente que ejerce como director de recursos humanos. Durante la comida me narró un asunto feo, triste y complicado de gestionar acaecido con uno de sus trabajadores. También sin entrar en detalles, acababan de descubrir que el empleado estaba en una espiral peligrosa de autodestrucción. «¿Y qué vais a hacer?” ¿Cómo lo vais a gestionar?» le pregunté a mi amigo. «Pues no es fácil. Porque ahora mismo no confío en él. Y su puesto es tan delicado que la confianza es un valor determinante… Voy a hablar con él, le comentaré que conozco su situación y trataré de convencerlo para vaya a algún especialista sobre el tema y se cure. Tenemos que ayudarle. Trataré de guardarle el puesto.»

He de reconocer que su respuesta no me sorprendió. Hace unos años que nos conocemos y mi amigo es “trigo limpio”. Claro que lo más fácil sería otra cosa. No es difícil imaginar un despido procedente en esta situación. Además el empleado, aunque importante en su trabajo, no es ni mucho menos insustituible. ¿Quién lo es hoy en día?

Hace unos días conversaba con mi alumno desempleado (por ahora) sobre una entrevista de trabajo que tenía y le conté lo que me pasó después de vernos en Carrefour. La realidad hoy no sólo es el primer caso, también es el segundo. Cierto que hay empresas sin escrúpulos a las que les importa un bledo engañar a un candidato (o a los propios empleados) aún causando importantes daños colaterales. Pero también existen empresas donde sus directivos son hoy incluso más sensibles a las situaciones concretas de sus compañeros. En algunos casos es una cuestión de la sensibilidad de la propia empresa. En otras, es cosa de la propia personalidad del individuo que gestiona estas cosas.

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5 respuestas a Sensibilidad empresarial

  1. En este caso tengo que utilizar el tan socorrido, pero poco real, “sé de lo que hablas”. Digo poco real porque, aunque una persona haya vivido una experiencia similar a la de un semejante, cada individuo es único y percibirá y reaccionará con matices diferentes.
    El caso es que desde que estoy en la lista del INEM, he podido analizar mi caso, parecido al de muchos otros, en el que una empresa de gran tamaño en proceso de desintegración, gestiona a sus empleados como puede (RRHH no son máquinas, sino personas).
    La cuestión es, ¿cómo puede un trabajador relacionarse con una empresa sensible?. Espero descubrir la respuesta en mi búsqueda actual.

    • Casi todo lo relacional es más sencillo si hay complicidad. Si trabajador y empresa comparten sensibilidades, la forma de relacionarse entre ambos será muy sencilla. A veces me pregunto cuál es el pegamento que me une a determinadas personas con las que, aparentemente, no hay grandes vínculos ni afinidades. La respuesta es que aunque en exita complicidad en los temas que yo creo fundamentales pero que en realidad no lo son (fútbol, música, cine, libros, …), si existe una sensibilidad parecida sobre cómo nos relacionamos las personas (educación, afectividad, agradeciemiento, …)

  2. Por cierto…
    Enhorabuena por tu libro!!!

    • Gracias José Antonio,

      Solo lamento no haberos hecho mucho caso a los que decidísteis prescindir de vuestro descanso para saludarme. Mil disculpas.

      Y mucha suerte con tu nueva búsqueda. Ya sabes que puedes contar conmigo, si lo crees opotuno, para acompañarte en este camino.

  3. paolo2000 dijo:

    Las empresas están formadas por personas. Mi experiencia no es que sea muy dilatada pero hasta ahora sí que he visto más casos donde predomina la sensibilidad hacia el empleado que el frío análisis de números… De hecho a veces esto puede llegar a ser también un problema y generar discordias y distorsiones por agravios comparativos.. Es difícil encontrar un término medio…

    Pero en mi caso personal, mis mayores frustraciones con la empresa han sido más organizacionales que éticas…

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