Responsabilidad. No nos pasemos

La culpa la tienes tú. La culpa la tengo yo...

Tras varios minutos oscultándole y realizando diversas pruebas para diagnosticar eficazmente la dolencia, el médico, mientras apuntaba una receta, le dijo: “No es nada grave. Simplemente una irritación de garganta. Tómese estas pastillas -una cada 8 horas- durante 10 días y las molestias desaparecerán.” El paciente aliviado preguntó: “¿Y si las molestias desparecen antes de los 10 días… he de seguir tomando las pastillas?”. El facultativo, casi sin mirarle, le contestó: “Usted verá. Es asunto suyo. Yo ya le he dicho lo que tendría que hacer.”

El paciente salió de la consulta contento con el diagnóstico pero molesto con la última respuesta de su doctor. Y, sin dudarlo, llamó a su hermano mayor (médico jubilado) para ir a verle y contarle su ingrata experiencia.

“No es una respuesta correcta si hablamos de atención al paciente. No, no lo es. Ahora, a nivel metodológico, es la respuesta correcta.” Ante la cara de asombro de su hermano pequeño, el galeno retirado continuó: Su responsabilidad concluye donde empieza la tuya. Su responsabilidad es diagnosticarte correctamente y ofrecerte un tratamiento adecuado. Tú responsabilidad es decidir llevar a cabo o no ese tratamiento. Si eliminas el modo brusco que ha utilizado el doctor, el contenido es no solo correcto, sino, a mi parecer, el más adecuado en ese contexto.”

Muchos profesionales -no solo médicos- deciden consciente o inconscientemente “entrar” en la responsabilidad ajena. Y muchos adultos se comportan como niños porque se les trata como tales. Y apuesto a que a muchos les encanta ser tratados así.

Bastante tenemos con asumir nuestras propias responsabilidades -que no son pocas- para querer cargar también con las de otros. Además, en muchas ocasiones al hacernos cargo de responsabilidades ajenas nos olvidamos de las propias. Y por favor, no piensen que meto en este saco a la delegación. Se delegan las tareas, pero NO la responsabilidad.

En muchas empresas, demasiados soldados y sargentos pierden el tiempo especulando con responsabilidades de generales. A veces por exceso de implicación y en otras para poder abstraerse de sus verdaderas responsabilidades.

Puestos a realizar un sano ejercicio de autocrítica, les admitiré algo. Hace años, como docente solía caer en esta trampa. Ahora parece que lo tengo más dominado. Al fin y al cabo, el coaching y la venta consultiva nos ayudó a muchos profesionales a entender la semejanza de nuestra labor con la de un médico: diagnosticar, proponer tratamientos,… Pero quien debe asumir y responsabilizarse del tratamiento es el “paciente-cliente-alumno”. Mi responsabilidad termina donde empieza la de mis alumnos. Desde que tengo claro este enfoque, mis alumnos parecen más responsables y adultos. Y estoy convencido, de que no pisar su territorio ayuda a que ellos asuman sus propias responsabilidades.

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Una respuesta a Responsabilidad. No nos pasemos

  1. =) Identificado. Mañana te escribiré. Palabras exquisitas donde las haya. Gracias.

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