Adicciones, conflictos e interruptores para niños

Hobbies en vena

Nunca he probado el vino. Ni la cerveza. Ni el café. Ni el tabaco. ¡Y tampoco he jugado a la playstation! Como es lógico, en no pocas ocasiones se me ha interrogado acerca de estas censurables flaquezas. No crean que soy algo así como un asceta. Más bien al contrario (sin ir más lejos, estoy metido de lleno en esa esperpéntica moda de las ginebras premium). Con el tiempo he ido atesorando una retahíla de explicaciones-justificaciones sin parangón. Pero creo que ha llegado un punto en el que puedo compartir la verdadera naturaleza de la anomalía. Confieso, con cierto rubor, que algunas de mis inocentes aficiones devienen en adicciones. Sí, hábitos compulsivos que resultan nocivos. En grado leve, pero nocivos al fin y al cabo. Por favor, que nadie se ofenda o se alarme por la elección del tema. No trato de pontificar nada, en realidad este complejo asunto es solo un McGuffin.

Aunque ni mucho menos es materia de trabajo, sé que existen unas claras líneas que delimitan las aficiones de las adicciones. Pero me resulta complicado establecer una diferenciación clara entre una conducta adictiva y el desarrollo de algunas de mis aficiones. Dicen que la adicción genera un deterioro en la calidad de vida, pérdida de control llevada por la compulsión y una actitud de ansiedad notable cuando se es privado de la adicción. Quizás, salvo la negación y el auto-engaño del adicto, el resto son compañeros habituales de viaje. Cuando conozco a alguien que no lee, o no le gusta el fútbol o la música, junto a mi extrañeza, se agolpan contradictorios sentimientos de envidia. ¡Qué vida más fácil! ¡Cuánto tiempo disponible, liberado de estúpidas cargas que me auto-impongo! Tal vez exagere un poco. No sé. Pero hoy puedo asegurar que nunca he querido probar determinadas cosas porque inconscientemente siempre he intuido mi leve naturaleza adictiva.

¿Dónde quiero llegar con tan necia exclusiva? A principios del septiembre pasado, el director de un colegio alicantino pronunciaba su discurso de bienvenida ante unos padres esperanzados (de que acabara el discurso, claro). Revelaba que durante el verano, el colegio había ampliado dos aulas para el nuevo curso. Cuando se presentó un operario para proceder a la instalación eléctrica de las dos aulas, le preguntó al director qué edad tenían los alumnos de dichas aulas. El director le respondió que tenían 3 años. Y el operario entonces sugirió colocar los interruptores a cierta altura para que los niños no pudieran llegar a ellos. A lo que el director le respondió: Al contrario, ponga los interruptores al alcance de los niños porque eso nos da la oportunidad de educarles para que no los toquen”. Diferente por qué y diferente declaración de intención. El operario busca el orden en la clase y el director busca la educación de los alumnos.

Llevo unos días reflexionando sobre esta anécdota y preguntándome si evitar un problema es realmente resolverlo. Me sonrojo al recordar la enorme relevancia que en mi vida (y en mi trabajo) le otorgo a la claridad en el diseño de nuestros propósitos. Y he querido compartir esta peregrina entrada para que quien lo desee pueda hacer un sano ejercicio de auto-análisis. Evitar el conflicto o ir en su busca para aprender a gestionarlo. Yo, prometo mirarme lo mío.

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4 respuestas a Adicciones, conflictos e interruptores para niños

  1. Desde mi punto de vista, lo más fácil, siempre, es evitar el conflicto. Pero no lo más fácil (o minimizar el riesgo) es lo correcto. Como todos sabemos, en muchas ocasiones esos conflictos nos alcanzan indirectamente y, por lo tanto, debemos aprender a gestionarlos. Por curarnos en salud, para que no nos lo cuenten. Saludos =)

  2. Alfredo Muñoz dijo:

    Admirado Edu: Magnífico el post de hoy. Y prometo hacerme mirar mis conflictos…para abordarlos, claro.. Un abrazo 🙂

  3. paolo2000 dijo:

    Soberbio post y tremenda la pregunta final…. La psicología conductista tiene al afrontamiento como el motor de la superación de los miedos y conflictos….. La evitación sólo sirve muchas veces para acomodarnos y reforzar esos miedos…

  4. Ricardo Coarasa dijo:

    Interesante visión. Lo más importante es ataracr el problema de frente con una visión y actitud positiva, aprendiendo de ello y convirtiéndolo en oportunidad para ser mejores. No por ello iremos en busqueda de problemas que no nos corresponden, es reto nuestro identificar aquellas batallas que valen la pena librar y no desgastarnos en aquellas que no nos agregan valor o que no son necesarias.
    Saludos,
    Ricardo

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